Una oferta de valor para la “experiencia de empleado”

Una oferta de valor para la “experiencia de empleado”

Conectando intereses con creatividad generamos resultados

 

Cada vez hablamos más de “experiencia de empleado” y aumentan las empresas que procuran que el trabajador esté comprometido con la marca tras vivir con ella una relación positiva, creíble, coherente y personal.

Un trabajador satisfecho consigue mejor los objetivos empresariales y desarrolla una vida más plena, razones de peso para que sea interesante crear una oferta de valor para diferentes segmentos de empleados similar a la que planteamos para los clientes. Oferta acorde con los valores de la firma y con la estrategia.

Lo cierto es que cada empleado llega un día a la empresa y, como si de una planta se tratara, pensamos en su adaptación al medio, al jefe, al equipo, al cliente… Buscamos la tierra adecuada con mimo para que dé fruto, apoyándonos en el Manual de Acogida de turno y en algunas personas bien elegidas.

Previamente le seleccionamos entre muchas variedades tras diseñar un perfil exigente, atentos a que no desentone en el paisaje interno.

Ponemos la maceta a buen recaudo y buscamos la mejor luz y temperatura, protegiéndola de la corriente. Incluso, algún loco –que de todo hay en las empresas- le habla mientras la planta crece, mostrando esplendor y gratitud en su afán de corresponder.

Pero después de los primeros meses su presencia se hace hábito y cuando orgullosa muestra su flor, alguien le dice que es su obligación de planta, que ya pagan un precio por ella, que una flor es poco, que otras plantas lucen dos, aunque sean de otra especie…

Poco a poco olvidamos escucharle, regar y abonar, nos resistimos a cambiarla de  tierra o de maceta… no la protegemos del aire, del sol, de las plagas ni de la contaminación. Y aparece la desconexión emocional…

 

No somos uno más: el valor de cada uno, valor de la organización

 

Cuando la persona se sabe un medio, la planta deja de crecer, y entonces decimos que “no sabe y no quiere”, “que quiere pero no sabe” “que aunque no quiere, sabe”… Porque en esta empresa tienen sitio las plantas “que saben y quieren” en toda situación y circunstancias, por siempre jamás.

La planta se marchita, se inunda, se seca, decae. Y en ese instante, la empresa también se mustia un poco, que incluso se ve desde fuera. Es entonces cuando pueden ocurrir varias cosas con la planta: que se quede alicaída (en el cementerio de elefantes, en un despacho retirado), que se vaya, que la echen, que se rompa el contrato psicológico… o que llegue un líder auténtico, de esos que se percatan de la solución, y haga algo.

Al final, demasiadas veces, se oye que en el vivero hay muchas otras plantas y que, por ello, es fácilmente reemplazable.

Que sobran empleados de todas las categorías, formaciones, habilidades, edades, género… ¡Por candidatos será!

Entonces empieza un nuevo ciclo. Por eso necesitamos líderes sensibles a esta realidad y que tomen decisiones.

 

Tal vez todo sea fácil cuando contratemos robots,

pero, mientras, vamos a trabajar la experiencia de empleado

conectando sus intereses con los de la organización.

 

7 intereses relacionados con la experiencia de empleado que incentivamos desde el coaching y el mentoring

  • Potenciar el bienestar personal y organizativo que genera ganancias para todos.
  • Escuchar las necesidades de la empresa y del empleado provocando encuentros.
  • Fomentar la superación personal y organizativa.
  • Acompañar mientras las personas superan miedos y asumen riesgos.
  • Ayudar a persistir para aumentar las posibilidades de éxito.
  • Incentivar las relaciones sanas y productivas.
  • Construir fortalezas individuales.

 

 

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