EL CLUB DE LA COMEDIA Y NERUDA

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Las mujeres hablamos más

Me hizo gracia un comentario de Eva Hache. Con su desparpajo y vis cómica, al hilo del verso de Pablo Neruda: “Me gusta cuando callas porque estás como ausente”, fruncía el ceño mientras compartía lo que hubiera respondido al genio: “Y a mí me gusta cuando escribes… porque así no me tocas”. No sé cómo hubiese terminado la conversación.

Lo de la mujer callada no le hacía gracia a la Hache, probablemente porque, como yo, considera que la mujer tiene mucho que decir, como el hombre.

Lo decía Elena Sanz en Muy Interesante en referencia a dos estudios realizados.

  1. Neurocientíficos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland defiende que las áreas relacionadas con el habla en el cerebro femenino tienen un 30 % más de FOXP2, la proteína del lenguaje.
  2. Estudios nórdicos revelan que los hombres tienen problemas para recordar nombres, fechas y detalles de una conversación mientras que ellas se acuerdan mejor de las palabras y acontecimientos cotidianos.

Pues así las cosas, a Neruda, le gusta cuando ella calla y Eva Hache se cabrea. Y viene a decirle, escribe, escribe Neruda todo lo que quieras y no te acerques…

En mi experiencia, hablamos más las mujeres que los hombres. Así, conozco más cosas –íntimas  y públicas- de mis compañeras que de mis compañeros.

La teoría del psiquiatra Luis Rojas Marcos es que la mujer española vive mucho porque habla mucho y esto es sano.

Claro que en la comunicación lo importante no es el número de palabras sino conectar. Para hacerlo, ten en cuenta 5 claves:

No te muestres como un robot si no lo eres

Si no te preocupas de interesarte por la persona lo nota y la comunicación no fluye. La escritora Ellen Vrana dice: “Imagina a un robot diciendo: te encuentro interesante”. Observa, escucha, acompaña las palabras con tu mirada, hazle saber con tu actitud y mirada que te importa lo que piensa y dice.

No me puedo interesar por el otro si hago o pienso en varias cosas al mismo tiempo. Los neurocientíficos del Instituto Nacional para la Salud y la Investigación Médica en Francia, el Inserm, demostraron en 2010 que cuando realizas dos tareas simultáneamente no duplicas tu actividad cerebral, la divides: unas áreas cerebrales se activan para atender una tarea y otras zonas para atender otra.

Remángate: haz preguntas para conocer

Recuerdo un trabajo de postgrado que realicé una Navidad en una provincia de 90.000 habitantes: una encuesta a 25 hombres y mujeres mayores de 18 años sobre sus hábitos para lavarse el pelo. Me pareció un trabajo absurdo al presuponer que yo conocía de antemano las respuestas. Como tenía que seguir una ruta en función de unas normas de estudios de mercado, terminé casi fuera de la ciudad ya que encontré pisos vacíos, personas que no abrían, menores fuera de mi público objetivo, otros que se negaron a responder, etc.

Mi sorpresa fue descubrir tanta respuesta no esperada sobre cómo se lavaban el cabello: con champú, jabón Lagarto, vinagre, cepillándolo en seco con ortiga blanca, alguno no se lo lavaba porque creía que deterioraba su cabello y el cuero cabelludo…  Presuponer las respuestas no es buena idea y no lo he olvidado.

Sé interesante y  no recurras a la táctica del ascensor

Hablar del tiempo o del tráfico es un tema socorrido en el ascensor.  Pero existen mejores formas de conectar: “ese tipo de broche que llevas lo he visto en Ginebra” o “el color de tu camisa me recuerda mi infancia”. Ampliar tu catálogo de anécdotas, ejemplos, experiencias y opiniones aumenta tus posibilidades en la conversación.

Utiliza la conversación para regalar

Regala un cumplido, una sonrisa, un abrazo, un reconocimiento, un feedback, un chiste, una broma, un gracias…

No pierdas tiempo en conversaciones vacías salvo que tengas un motivo

No estás obligado a encontrar siempre a alguien interesante. En ese caso, termina la conversación y sigue adelante.

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