Amarse a uno mismo como elección

Amarse a uno mismo como elección

Busca tu equilibrio

 

Aunque manifestar el amor a uno mismo puede parecer impopular en este momento siento que yo soy el amor de mi vida.

He recorrido un camino para llegar aquí porque los amores -también el propio- hay que trabajarlos  y mi decisión es quererme bien. Así están las cosas.

 

Si quieres descubrir para qué me ha servido quererme más y mejor, sigue leyendo 

 

Quererme me ha permitido…

1 Elegir lo que me hace feliz entre las alternativas. He fluido, a través de la intuición, abriéndome a realidades más equilibradas.

2 Atender a mis necesidades vitales. Cada vez como más sano, hago ejercicio con regularidad, controlo mis horas de trabajo, veo más comedia, paseo, viajo, me junto con personas positivas, me río más, leo cosas que nutren mi mente y utilizo parte de mi tiempo en vaguear y descansar.

3 Ser más tolerante y amable conmigo misma. Me hablo cada día con palabras positivas y cálidas. Simbólicamente, me sonrío, me guiño un ojo, me doy una palmadita en la espalda o invento un chiste para mí. Disculpo mis fallos con un “no es para tanto” y reconozco mis logros sin atribuirlos a otros.

4 Exigirme lo que quiero dar, ni más ni menos, buscando oportunidades de éxito en conexión con mi esencia.

5 Aceptarme como soy, diferente. Así me resulta más fácil conectar conmigo y con los demás. Entablo relaciones más positivas sin pretender responder siempre a las expectativas de los demás sobre mí.

6 Confiar en mí y en consecuencia emprendo más. Curioseo, experimento, pruebo, rectifico, avanzo… más libre del temor al error.

 

Quererme mejor me ha procurado bienestar. Y es que cuando eliges por ti, atiendes tus necesidades, eres amable contigo, te aceptas, confías y estás enfocado en lo importante para ti… es muy probable que las cosas salgan bien.

 

 

Para que todo esto ocurra, hay que desearlo, aplicarse y arriesgar -sea en el plano afectivo, laboral, o en cualquier otro- dejando atrás barreras que nos detienen y a menudo son salvables.

 

Porque la obsesión por el trabajo desequilibrada de la que habla el filósofo Byung-Chul Han no nos hace felices.

Byung-Chul Han recuerda que estamos obstinados con aspirar a la perfección laboral, emocional y corporal, sacrificando lo que impida llegar a lo más alto.

En su libro  La sociedad del cansancio alerta sobre la persona reprimida centrada sólo en su  trabajo, auto-explotándose con el único interés de triunfar profesionalmente, autoesclavizada por su deseo de superación individual y autorrealización.

 

 

En realidad, cuando encuentras la fórmula del equilibrio entre la vida profesional y personal te sientes liberado. Y la fórmula no es otra que la de quererse mejor.

Te animo a que disfrutes del amor por ti mismo. Al principio, todo se descoloca pero pronto las piezas van encajando como si estuvieran hechas a medida y las tuvieras todas.

 

 

 

Entonces, ¿qué camino seguir para ir queriéndote?

1 Reconoce que es importante demostrarte amor.

2 Potencia lo que tienes de valor en ti.

3 Recuerda que tu mejor yo se apoya en quién eres y no tanto en la imagen que proyectas.

4 Cuida con quien te juntas: personas dignas de ti.

5 Habla a tu yo herido con cariño, paciencia y refuerzo positivo.

6 Aprende de cómo eres, de qué eres capaz de hacer, de qué te hace feliz.

7 Acepta lo que no puedes cambiar.

8 Diseña un plan para amarte a ti mismo y síguelo.

 

En la vida no te hace feliz un estándar exterior de éxito ajeno a ti  

Se trata de ir convirtiéndonos, poco a poco, en quienes somos

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